Pedro Pedreira Un poco de todo

COMO SACAR UN TORNILLO AGARROTADO

Cuando te propones desmontar una moto o cualquier otro elemento mecánico que haya tenido “mala vida” o simplemente que tenga su edad o haya pasado por varias manos, es fácil que te encuentres con tornillos agarrotados que parece que estén pegados con Loctite….

Este agarrotamiento suele venir por la formación de óxido entre el tornillo y la rosca, aunque también puede ser debido al gripaje de ambas piezas (por el excesivo calor), a suciedad que se haya secado en el interior de la rosca, o a que el anterior que haya pasado por ahí se le haya ocurrido que la formas más rápida para solucionar el problema es echarle una gota de pegamento a la rosca.

Esta situación, si no la sabes resolver correctamente suele acabar con la cabeza del tornillo machacada o con el vástago roto, lo que convierte una “agradable tarde de bricolage” en una pesadilla llena de recomendaciones del tipo “ya te lo decía yo” “si al final sale más barato enviarlo al mecánico”, etc etc 

Te doy unos consejos para evitar que pases por los mismos errores que tuve yo:

Ante todo, si ves que el tornillo no sale o la herramienta resbala evita seguir machacando la pieza; cuanto más estropeada esté la cabeza del tornillo, más difícil será sacarlo.

Lo primero que debes comprobar es si estás trabajando de manera correcta, o dicho de otra manera, si toda la fuerza que ejerces se transmite correctamente al tornillo:

¿Es la herramienta adecuada? En ciertos casos no es vital que estés utilizando un útil específico para ese tipo de tornillo/tuerca, pero en otras ocasiones el utilizar una herramienta inapropiada o de un tamaño incorrecto (por ejemplo una tuerca de 8 con una llave inglesa de 12 o bien una herramienta con un mango muy pequeño, que nos permita hacer poca “palanca”) sólo hará resbalar sobre la cabeza e ir debilitándola; un desatornillador plano en una rosca de estrella disminuye la superficie de contacto en alrededor de 2/3, suficiente como para que la fuerza que ejerzas lo haga resbalar sobre el tornillo.

¿Estamos utilizando bien la herramienta? Un error clásico, que hemos hecho todos, es girarla sin formar un ángulo de 180 grados sobre el tornillo (es decir, como si fuese una prolongación del mismo). Yo mismo he  colocado llaves allen y he tratado de girarlas formando un ángulo con respecto a superficie donde está colocado el tornillo (por la postura en la que me encontraba y/o por el espacio angosto donde se encontraba el tornillo).

¿Está la cabeza del tornillo y de la herramienta limpia? Que tengan grasa puede ayudar a que resbale la una sobre la otra, pero incluso lo más fácil (y os lo digo por experiencia) es que la cabeza del tornillo (estoy pensando en un allen) tenga restos de polvo o barro que hagan que la herramienta no entre del todo, y por lo tanto no aprovechemos toda la superficie de contacto.

¿Estás girando en el sentido correcto? Parece una tontería, pero los que no estamos acostumbrados a hacerlo de manera diaria a veces “se nos cruzan los cables”. Además, por diversas causas, algunos tornillos se han diseñado para que su rosca sea inversa, así que por más que giremos, en el sentido clásico, lo único que conseguiremos será apretarlo más. Esto es fácil de comprobar si conseguimos mover un poco la cabeza del tornillo pero luego no avanza más (lo cual debería ser al contrario; una vez vencida la resistencia inicial debería ser cada vez mas sencillo).

Si estás trabajando bien sólo queda buscar ayudas extras para facilitar el desenrosque del tornillo.

Lo primero que debemos de tratar es “romper” esa unión entre tornillo y tuerca que hacen imposible la salida del tornillo. Algunos métodos son:

-          Mecánicos: Golpear la pieza o el mismo tornillo desde diferentes direcciones, con un martillo de cabeza blanda (para no marcarla). Los golpes y las vibraciones pueden romper los microcristales de óxido y facilitar la salida del tornillo.

-          Térmicos: Al ser rosca y tornillo de diferentes materiales (seguro que la composición química no es la misma porque son diferentes aleaciones) dilatarán de manera distinta por lo que si aplicamos calor (con un secador del pelo por ejemplo) a la zona o frio (hay unos esprays que enfrían la pieza hasta -40 ºC) conseguiremos que las dilataciones/contracciones ayuden a que el tornillo se suelte. Aunque tornillo y rosca sean del mismo material, la simple dilatación o contracción del conjunto ayudarán a que se despeguen.

-          Químicos (lubricar): El 3 en 1 a veces hace maravillas……

Y que pasa si ya es demasiado tarde, si se ha roto el vástago del tornillo o si hemos machacado ya la cabeza del mismo? Mientras haya vida hay esperanza…..

Puedes intentar sacarlo con un extractor con rosca inversa que se engancha a la cabeza del tornillo, por lo que a medida que más se agarra más fuerza hace para sacar el tornillo agarrotado. Sólo vale para tornillos de material “blando”, o para aquellos que si bien no están agarrotados (por ejemplo los colocados en madera) le hemos estropeado la cabeza y no somos capaces de sacarlos con otra herramienta.

La herramienta más eficaz es el extractor clásico con rosca inversa, aunque su uso conlleva una cierta complicación y un trabajo bien hecho. Debemos de realizar un taladro en el eje del tornillo de cómo mínimo 5 mm de profundidad y de un diámetro suficiente, aunque no demasiado grande (entre el 30 y el 70 % del diámetro del tornillo). La correcta ejecución de este taladro es parte del éxito:

-          Si lo hacemos poco profundo todo el par que transmitamos al extractor se transmitirá únicamente por la punta del mismo (la parte que entra en el taladro), por lo que es fácil que rompa y el problema se complique (tendremos entonces un tornillo con el eje endurecido por un trozo de extractor).

-          Si lo hacemos de poco diámetro no conseguiremos transmitir mucho par de giro. Si lo hacemos de mucho diámetro el tornillo a sacar puede romper y dificultar su salida.

-          Si no lo hacemos perfectamente en el eje, y a lo largo de este, el giro del extractor no será  válido para sacar el tornillo agarrotado.

-           

Una vez realizado el agujero que servirá de guía al extractor se introduce este y se gira en sentido de desenroscar (al tener rosca inversa se enroscará en el tornillo); para esta operación es interesante disponer de un atornillador eléctrico que permita ambos sentidos de giro ya que nos permitirá transmitir el par de giro sin mover el eje.

Ya por último la opción más radical, pero no por ello mala es tratar de romper la cabeza con una dremel, radial o similar. Generalmente los tornillos roscan solo sobre una de las dos piezas que unen, por lo que al quitar la cabeza liberaremos a la otra (la que no tiene rosca).

Y ya por último, una vez hayas sacados todos los tornillos, no te olvides de engrasar los que vuelvas a colocar…. Es la manera más segura de evitar que te vuelva a ocurrir lo mismo en el futuro.

Popularity: 100%