Pedro Pedreira Un poco de todo

EL NAUFRAGIO DEL WILHELM GUSTLOFF

El naufragio del Titanic, con 1.617 fallecidos, no ha sido el que ha registrado un mayor de víctimas a lo largo de la historia; en otros casos menos conocidos, barcos como el crucero alemán Wilhelm Gustloff, se fueron a pique con consecuencias mucho más tragicas.

Wilhelm Gustloff
Botado en el puerto de Hamburgo el 5 mayo de 1937, fue el primer crucero mandado construir por el Deutsche Arbeitsfront -DAF, Frente Alemán del Trabajo-, y utilizado por su organización filial Kraft durch Freude -KDF, Fuerza a través de la alegría-, para ofrecer actividades recreativas y culturales como conciertos, cruceros y viajes de vacaciones a los trabajadores alemanes.

El 20 de mayo de 1939 se produce un paréntesis en su actividad habitual y se ordena a su capitán, Heinrich Bertram, integrar el barco en un convoy que tendría como misión arribar al puerto de Vigo el 24 de mayo de 1939 para descargar alimentos y medicinas, y volver a Alemania con los soldados de la Legión Cóndor que habían participado en la Guerra Civil Española apoyando al ejército nacional.

Mientras la II Guerra Mundial se perfila en el horizonte, el Gustloff continúa con su uso civil hasta el 22 de septiembre de 1939. Alemania había invadido Polonia el día 1 y es requisado por la Armada para emplearlo como buque hospital, para lo cual se pinta de blanco con una franja de color verde en los costados y cruces rojas en distintas partes del casco y la cubierta. Equipamiento clínico es subido a bordo, médicos y enfermeras son destinados al servicio, y 500 camas quedan preparadas para recibir a los heridos.

Wilhelm Gustloff
Hasta el 20 de Noviembre de 1940, el Gustloff continúa su labor de buque hospital en distintas ubicaciones. En esa fecha, la pintura que había mostrado hasta entonces para su identificación es cubierta por una nueva capa de color gris, los quirófanos son desmantelados y el cuerpo médico desalojado para pasar a ser un barrancón flotante en el que serían alojados más de 1.000 alumnos que pasarán a engrosar las tripulaciones de los submarinos U-Boot.

Y esta función, amarrado en el puerto polaco de Gdynia, será la que le ocupe durante los siguientes cuatro años cuando, estando cercano el fin de la guerra, se decidió que se emplearía para transportar personal civil y militar en la denominada Operación Aníbal, la operación de evacuación de emergencia por mar más grande de la historia, en la que en un periodo de cuatro meses, alrededor de 1.100 naves alemanas transportaron unos dos millones de personas a través del Mar Báltico hacia Alemania.

Es octubre de 1944, el general soviético Galitsky, al mando del Ejército Rojo, alcanza Prusia, y en enero de 1945, el almirante Karl Dönitz consciente de la inminente derrota de Alemania, ordena evacuar a la población y a las tropas.

El día 30 de enero, el caos se adueña del puerto de Gdynia. 60.000 personas desesperadas se concentran en él dispuestos a subir a alguno de los barcos que se encuentran amarrados, entre ellos el Wilhelm Gustloff, y aunque los oficiales del ejército intentan mantener el orden, mucha gente consigue subir a bordo burlando a la guardia dispuesta, insuficiente a todas luces para cumplir su cometido.

Wilhelm Gustloff
El Gustloff contaba con una tripulación de 173 hombres, y cuando zarpó ese mismo día con destino a Kiel, transportaba 918 oficiales y marineros, 373 mujeres del Cuerpo Femenino Auxiliar de la Kriegsmarine, 162 heridos y 4.424 civiles, lo que hacía un total de 6.050 personas según la lista oficial, aunque según las últimas investigaciones llevadas a cabo por Heinz Schön, el número real de civiles que lograron subir a bordo fueron 8.956, por lo que el total de pasajeros ascendería a 10.582. Tan sólo había chalecos salvavidas para dos tercios de los pasajeros, y el número de botes salvadidas era insuficiente para cobijar al resto en caso de necesidad. La temperatura ambiente era de -18º C y grandes bloques de hielo surcaban el mar.

A las 21:08 h., mientras navegaba por aguas profundas y con las luces de posición encendidas -decisiones ambas tomadas por el capitán Friedrich Petersen en contra de las opiniones del resto de oficiales- es avistado desde un submarino soviético S-13 comandado por el capitán Alexander Marinesko. El Wilhelm Gustloff, escoltado tan sólo por un buque torpedero, no muestra identificativos de la misión que está realizando y cuatro torpedos son disparados hacia él desde el submarino, de los cuales tres hacen blanco, provocando el hundimiento del barco en cincuenta minutos escasos. Murieron 9.343 personas y 1.239 pudieron ser rescatadas con vida por otros buques alemanes que se encontraban en las cercanías del lugar.

Pero, como decía al principio, ha habido naufragios en los que murieron más personas que en el Titanic, estos son otros casos no menos trágicos:

Via: Aqui estuve ayer