Pedro Pedreira Un poco de todo

FORD NUCLEON, EL COCHE ATOMICO

En 1958 los ingenieros de Ford se plantearon el siguiente razonamiento lógico: ¿por qué no sustituir el motor de un coche por un pequeño reactor nuclear? Y dicho y diseñado (aunque nunca fue construido realmente, existe una maqueta en el museo Henry Ford, en Dearnborn, Michigan). El  prototipo del coche atómico vio la luz y sorprendió a todos. Nacía el Ford Nucleon.

Según los cálculos teóricos, con un pequeño reactor nuclear alojado en la parte trasera se podrían recorrer la nada despreciable cifra de 5000 kilómetros. Tras una breve visita a un distribuidor autorizado y recargar el núcleo de uranio… ¡hasta los próximos 5000 km más!
La realidad, como suele ser habitual, golpeó en la cara al sueño. El blindaje del reactor sería tan pesado que el vehículo apenas podría desplazarse, por no hablar de posibles accidentes, fugas radiactivas o tener miles de automóviles con uranio enriquecido dando vueltas por el mundo.
El Ford Nucleon queda en la historia como uno de esos ingenios de “científico loco”, como una anécdota más en la era atómica que nos demuestra cómo la energía nuclear formaba parte de todos los ámbitos de la cultura popular occidental y parecía poder integrarse en cualquier lugar.
Via: Nuclear Atomic Century