Pedro Pedreira Un poco de todo

LOS DIEZ MAYORES INVENTOS ESPAÑOLES DE LA HISTORIA

Ya lo dijo Quevedo; “Que inventen otros”. En España, históricamente, hay algo de lo que no podemos presumir en comparación al resto de países de nuestro entorno: inventos e inventores. Pasamos por ser imaginativos, audaces y grandes improvisadores, pero sin embargo no hemos aportado al mundo creaciones por las que se nos reconozca en el extranjero. ¿O sí?

El caso es que cuando uno se pone a buscar aparecen cosas curiosas. Por ejemplo, el saber popular nos atribuye cierta capacidad para crear artículos que incorporen un palo. Este es el caso del futbolín (hileras de jugadores atravesadas por un eje – o “palo”), la fregona y el chupachups. Pero veámoslas en detalle:


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Futbolín

Ciertamente hay que dejar claro que el futbolín patrio es el que exhibe a jugadores hechos de metal y con dos piernas. Este invento en particular se lo debemos al gallego Alejandro Finisterre quien lo patentó en 1937. El otro futbolín, el de jugadores “bolo” de una sola pierna, se inventó en centroeuropa a finales del siglo XIX. Curiosamente, este otro futbolín es el más popular en Madrid y aledaños, mientras que la creación del gallego es el más popular en las costas del país.

Fregona

El ingeniero aeronáutico riojano Manuel Jalón Corominas observó en una base norteamericana como se fregaba el suelo con bayetas cuadradas, mientras que dos rodillos sobre el cubo hacían las veces de escurridor. En 1956 usó un palo de escoba para unirlo a una bayeta a tiras de algodón. Había nacido la fregona, que inicialmente incorporaba también un escurridor por rodillos. Años más tarde Jalón mejoró el invento incorporándole un escurridor en forma de colador (pieza de plástico con agujeros) que le dio a la fregona su aspecto actual. Por cierto, al bueno de Jalón le debemos también la jeringuilla hipodérmica desechable. ¡Esta vez sin palo!

Chupa-chups

Otro de los inventos con palo. El caramelo “Chups” fue ideado por el industrial catalán Enric Bernat Fontlladosa. Entre 1956 y 1957 tuvo la idea de hacer un caramelo que se pudiera agarrar con un palo (por entonces de madera). La inspiración le vino de dos hechos: los mayores consumidores de caramelos eran los niños y estos acostumbran a sacarse el dulce de la boca con la mano dejándolo todo “pringoso”. Nacía así un producto anunciado con el lema “Chupa Chups” que finalmente la gente asumió como el nombre del dulce. Uno de sus grandes aciertos comerciales fue vender el producto a un precio relativamente alto para que el público lo asociara con la calidad.

Submarino

Inventado por el científico y militar español Isaac Peral, realmente no se trató del primer buque submarino que el mundo haya visto, sino que la novedad introducida por Peral en su torpedero submarino de 1885 es que se propulsaba por energía eléctrica (usaba baterías). Su casco era de acero, podía sumergirse hasta 30 metros y contaba con aperturas en la proa para el lanzamiento de torpedos, característica que no volvería a verse hasta los años de la Primera Guerra Mundial.

Se botó el 8 de septiembre de 1888, y tenía una autonomía de 66 horas y un radio de acción de 284 millas náuticas. Finalmente el prototipo se desechó porque en maniobras diurnas era fácilmente detectable. El aparato estuvo a punto de desguazarse, pero finalmente se recuperó y ahora se exhibe en Cartagena con todos los honores.

Autogiro

Predecesor del actual helicóptero inventado por el ingeniero Juan de la Cierva. En 1920, apenas 17 años después del primer vuelo de los hermanos Wright, este joven nacido en Murcia construyó su primer autogiro, el Cierva C.1 (que no logró volar) utilizando fuselaje, ruedas y estabilizador vertical de un monoplano francés. La innovación consistía en fijar las alas a un rotor en vez de contar con alas fijas como hacían los aviones. Su primer aparato capaz de alzar el vuelo fue el C.4 y lo logró en 1923. Lamentablemente murió muy joven en un accidente de aviación (pero no en su autogiro sino en un avión Douglas DC-2), privando a España de una de sus mentes más creativas.

Cóctel Molotov

Parece que en España somos especialistas en poner nombres rusos a nuestras creaciones. ¡Que se lo digan a la ensaladilla! Esta bomba, de bajo perfil, comenzó a ser usada por el bando republicano en la Guerra Civil Española. Recibe su nombre en honor a Viacheslav Mólotov, comisario político soviético para asuntos exteriores en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Durante los ataques soviéticos a Finlandia de 1939, Molotov afirmaba por radio que en realidad “enviaban alimentos” a los finlandeses, razón por la que sarcásticamente estos llamaban a las bombas “comida molotov”. Obviamente si les ofrecían “comida”, ellos respondían poniendo el “cóctel”. Los finlandeses perfeccionaron este arma barata española, y fueron ellos – como vemos – quienes le dieron el nombre por el que se le conoce en el mundo.

Radio

Uno de los datos más escasamente conocidos por la sociedad española es el caso del ingeniero y militar Julio Cervera, quien inventó la radio 11 años antes que Marconi. De hecho, en mayo y junio del año 1899 Cervera – con la aprobación de la armada española – visitó las instalaciones radiotelegráficas que Marconi dirigía en el Canal de la Mancha y trabajó en su propio sistema. Según el profesor Ángel Faus, Cervera inventó la radio en 1902 y la patentó en varios países. Marconi en aquellos tiempos trabajaba en el telégrafo sin hilos y no produjo radios hasta 1913. Cervera murió en 1929 sin ver su talento reconocido, pero afortunadamente la historia ha terminado por poner a este pionero en el lugar que merece.

Telekino

Obra de nuestro Edison patrio, el ingeniero y matemático cántabro Leonardo Torres y Quevedo, el “telekino” puede ser considerado como el precursor del mando a distancia. En realidad el telekino era un autómata que ejecutaba órdenes transmitidas mediante ondas hertzianas. Pero esta es solo unda de sus múltiples invenciones de este genial creador. Torres Quevedo inventó también el teleférico (uno diseñado por él en 1916 aún presta servicio en las cataratas del Niágara), una calculadora analógica y el ajedrecista, un autómata que jugaba al ajedrez y del que hay referencias en una edición de 1915 de la revista Scientific American.

Laringoscopio

Este aparato para observar la laringe se lo debemos a un señor llamado Manuel Vicente Patricio Rodríguez Sitches nacido en Extremadura, que además de inventor era un conocido cantante de ópera. Seguro que en su invención se comprueba la relación entre ambas actividades. Para su creación, el bueno de Manuel estudió a fondo la anatomía de la laringe usándose a si mismo como modelo con la ayuda de un espejo de dentista. En sus estudios, (cantaba mientras se observaba la laringe) se centró especialmente en la estructura de las fibras musculares. Tuvo una larga vida (superó el siglo) y a pesar de no ser médico recibió honores en Europa por labores que nada tenían que ver con el canto.

El “computador cuántico”

Terminamos hablando de una máquina que aún no existe, pero que lo revolucionará todo. Se trata del computador cuántico, uno de cuyos padres es un catalán formado en Madrid llamado Ignacio Cirac. Desde el 2001, Cirac dirige la División Teórica del Instituto Max-Planck para la Óptica Cuántica. Su investigación se centra en la teoría cuántica de la información. Ha desarrollado un sistema de computación basado en mecánica cuántica que se espera permitirá diseñar algoritmos informáticos mucho más rápidos en el futuro.

Cabe esperar que gracias a su labor, en el futuro las comunicaciones sean mucho más eficientes y seguras. De momento, ya ha logrado efectuar cálculos imposibles con los sistemas actuales de procesamiento y transmisión de la información. ¡Un próximo Premio Nobel cantado!

Miguel Artime

Via: Cuadernos de ciencia