Pedro Pedreira Un poco de todo

Revuelto de grelos con langostinos

Los grelos es una verdura “typical galician”, que presenta un sabor amargo muy característico. Es parte vital del “lacón con grelos” y del caldo gallego, pero también es perfecta para usarla en revueltos.

El grelo es el brote del nabo (Brassica Napus), en cuyo extremo aparecerán las flores. Su apariencia es la de un tallo más o menos grueso (puede alcanzar el grosor del dedo pulgar de la mano) del que salen algunas hojas y, en el extremo, las flores. No hay que confundir el grelo con las nabizas; ambas verduras están producidas por el mismo nabo, pero la nabiza es muy tierna y se da entre octubre y noviembre y el grelo aparece justo antes de la floración de la planta, entre enero y febrero. El grelo es rico en betacaroteno, vitamina C y ácido fólico.

El grelo es comestible mientras está tierno. Cuando la flor está desarrollada el grelo se endurece y ya no es posible su consumo, pues no ablanda nunca por mucho que se cueza. Un buen sistema para saber si el grelo es blando o no consiste en darle un corte transversal en su extremo. Si el centro está muy blanco (blanco nieve) el grelo no es comestible a causa de su dureza. Aunque actualmente se puede encontrar en conserva, merece la pena aprovechar y consumirlos frescos. Como alternativa se pueden utilizar espinacas o acelgas, pero no queda tan rico porque se pierde el sabor característico.

INGREDIENTES PARA CUATRO PERSONAS
– Entre 5 y 10 langostinos medianos cocidos por persona (entre 50 y 100 gramos)
– Un manojo de grelos
– Un diente de ajo por persona
– Aceite
– Entre un huevo y huevo y medio por persona.
– Sal y pimienta

PREPARACIÓN
Se limpian los grelos y se quita la parte del tallo más gruesa; no hace falta quitar todo el tallo, ya que se come igualmente. Se trocean para que luego sea más fácil mezclar con los langostinos.

En una pota grande se cuecen los grelos con abundante agua y un poco de sal. Aproximadamente llevará unos 20 minutos para que los grelos queden al dente.

Se pelan los ajos y se doran en una sarten con aceite, sin que se lleguen a quemar.

Se pelan los langostinos y se aprovechan las colas. Una vez dorados los ajos se echan los langostinos a la sarten, y se doran durante unos minutos a fuego fuerte.

Se escurren los grelos, se mezcla todo en la sarten y si es necesario se echa un nuevo chorro de aceite.

Una vez mezclado se rompen los huevos directamente en la sartén, y se revuelven hasta que estén parcialmente cuajados, evitando que queden muy hechos (muy secos).

Decorar el plato con una poco de pimentón.

Comer caliente.