Pedro Pedreira Un poco de todo

TATÍN DE MANZANA CON HELADO DE VAINILLA

El tatín de manzana es una receta francesa de Tarta de Manzana caramelizada creada en 1898 por las hermanas Stephanie y Caroline, hijas de Jean Tatin, en su hotel de su propiedad situado en Lamotte-Beuvron, en el Valle del Loire. Se cuenta que cometieron un error al hacer la tarta tradicional de manzana y de ahí surgió esta nueva receta.

Bajo el Segundo Imperio y más todavía bajo la Tercera Republica, la comarca de Lamotte-Beuvron, bien unida por ferrocarril a París, se convierte en la “capital de la caza” de Sologne, frecuentada por hombres de negocio y políticos. Frente a la estación de tren, el hotel Tatin era entonces una parada obligada. Caroline 14 años más joven que su hermana se encargaba de la cocina, mientras que Stephanie, conocida por Fanny, procuraba que todos los huespedes se encontraran a gusto.  La historia cuenta que un día Caroline llegó con el tiempo justo a la cocina, por lo que se puso a calentar unas manzanas con mantequilla y azucar, para “avanzar” para después hacer una tarta con ellas. El destino quiso que se olvidara de las manzanas, y cuando empezó a oler a caramelo se dio cuenta que no había puesto la masa a aquel postre, asi que la colocó encima del molde y la metió al horno. Una vez cocida tuvo que darle la vuelta para desmoldarla, de manera que las manzanas quedaran en la parte de arriba. Se convirtió en todo un éxito, consiguiendo que las habitaciones del hotel se llenasen durante las semanas siguientes; ya nadie quería escuchar que aquella nueva receta era fruto de un error.

Stephanie Tatin murió el 14 de julio de 1917 a los 80 años, mientras que su hermana Caroline lo había hecho 3 años antes. En 1926 Curnonsky, apodado el príncipe de los gstrónomos, presentó la tarta en sociedad en el volumen “Francia Gastronómica” bajo el nombre de tarta Tatin.

INGREDIENTES

Helado de vainilla, dos manzanas golden por cada persona, un poco de azucar, canela, agua, hojaldre, mantequilla.

PREPARACIÓN

Se pelan las manzanas y se cortan en mitades, quitándoles el carozo. Se echan en una sarten con agua, canela y con un poco de azucar. Desde mi punto de vista no debemos de abusar de la cantidad de azucar porque quedaría excesivamente dulce, aunque la cantidad de azucar es al gusto; yo suelo echar una cucharada grande para cada dos personas.

Se dejan que se vayan haciendo (como una compota), y se retiran del fuego cuando estén ya hechas (unos 20 minutos).

Se colocan las manzanas en el molde (yo utilicé moldes cuadrados individuales, pero vale cualquier molde de horno de cualquier forma o tamaño), que previamente se ha untado de mantequilla para que no se pegue al desmoldar. Lo ideal es que las manzanas queden “de pie” dentro del molde, para que al desmoldar tenga una forma más bonita y no se deshaga el tatín. Se aprietan lo suficiente los gajos para que no quede ningún hueco en el molde. Finalmente se tapa el molde con un trozo de hojaldre ligeramente mayor que el molde (también se puede hacer con masa brisa).

Se calienta el horno a 180 grados y se mete el molde durante unos 15 – 20 minutos. Finalmente se saca, se le da la vuelta y se desmolda, sirviendola caliente (es muy importante, ya que así tenemos el contraste con el helado) con un trozo de helado de vainilla. Se puede decorar con caramelo líquido y/o espolvorear canela por encima.

Otra opción es servirla sobre una base de nata líquida.